Primero Dios, con Gerardo Farías

Salmo 42 - ¿Por qué te abates alma mía?

Gerardo

El creer en Dios no nos hace inmunes a los problemas y al sufrimiento. Aquí tenemos un salmo de los hijos de Coré, que nos habla de un profundo abatimiento. El salmista está batallando con mucha tristeza, dolor, y llanto. Su mayor anhelo es poder estar en la presencia de Dios, en el Templo, en Jerusalén. Por alguna razón, no lo ha podido hacer. Y por lo tanto, gime, como lo haría un ciervo en busca de aguas para beber. ¿Te sientes tú así por Dios? ¿Alguna vez has sentido esta clase de sed, sabiendo que Dios es el único que la puede saciar? El dolor del salmista se ve acentuado por dos factores: 1) Sus enemigos le preguntan ¿Dónde está tu Dios? Si tanto hablas de Dios, oras a Dios, alabas a Dios....¿Por qué aún no te ha ayudado? Preguntas así pueden ser muy duras. Y claramente son instigadas por Satanás, para hacer que nuestra fe decaiga. 2) En el pasado el salmista solía dirigir a muchos a la presencia de Dios en medio de alabanzas. Pero al parecer eso había quedado en el pasado. Y esto lo estaba agobiando. Pero entonces el salmista decide hablar con su alma; él habla con su corazón y le pregunta: ¿Por qué te abates alma mía? Esto es una autoreflexión. El salmista le habla a su corazón, y le invita a seguir confiando en Dios, y a alabarlo. Mi querido amigo, mi querida amiga: no dejes que las circunstancias de la vida te roben la oportunidad de alabar a Dios. Nunca dejes de alabarlo. El desánimo puede llegar a nuestra vida; pero no dejes que se transforme en la tónica de tu vida. Que la fe y la alabanza sea lo que predomine en tu vida. Que el Señor te bendiga.