Primero Dios, con Gerardo Farías
Primero Dios, con Gerardo Farías
AMÓS 7 - NO SOY UN PROFETA PROFESIONAL
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Hay dos elementos muy interesantes en el capítulo de hoy: Primero, las tres visiones de Amós - las langostas, el fuego y la plomada. Dios le muestra a Amós lo que estaba por hacer con Israel; cómo los iba a castigar por sus pecados. Pero cuando Amós vio el castigo, intercedió en oración, y le rogó al Señor que no lo hiciera, ya que tales castigos, destruirían por completo a la nación. Pero en la tercera visión, Dios le muestra a Amós que Él debía castigar a su pueblo, ya que así como la plomada sirve para ver si un muro está derecho, y si no, ese muro debía ser derribado, así Dios debía derribar los altares paganos y los templos idolátricos.
En la segunda parte, vemos que el sacerdote de Betel, llamado Amasías, confronta al profeta, y le dice que se vaya a profetizar a Judá, u a otra parte. Amós le responde que él no es un profeta de profesión, ni tampoco es un hijo de profeta. Es decir, Amós nunca planificó dedicarse a ser un portavoz del Señor. Él era un simple pastor, que además se dedicaba a recoger higos silvestres. El Señor lo llamó, y él estaba siendo fiel al llamado del Señor. Lo irónico del caso es que Amasías, un sacerdote ilegítemo, que servía en un templo pagano, es decir, que Dios nunca pidió, le pedía a un profeta oficial, llamado por Dios, que dejara de cumplir su oficio. La respuesta de Dios fue que Amasías moriría en una tierra lejana, sus hijos también morirían, sus tierras serían distribuidas, y su esposa se tendría que dedicar a la prostitución para sobrevivir.
Que Dios nos ayude a entender que Dios no desea destruir. Pero el quiere que nosotros recapacitemos, y nos volvamos a Él de todo corazón. Que el Señor te bendiga.