Primero Dios, con Gerardo Farías

HAGEO 2 - ¡ÁNIMO!

Gerardo

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Hageo 2 nace en un momento de desánimo. El pueblo había regresado del exilio, había comenzado a reconstruir el templo, pero muchos miraban lo que estaban levantando y lo comparaban con la gloria del templo anterior. Algunos ancianos recordaban la belleza del templo de Salomón. Y al mirar la nueva construcción, seguramente pensaban: “Esto no es lo mismo. Esto es pequeño. Esto no tiene la gloria de antes”. Es entonces que llega la promesa del Señor: "Yo llenaré este Templo con una gloria mayor que el primero". El mensaje de Hageo es claro: Dios no ha terminado su obra solo porque lo que ves ahora parece pequeño. Dios le dice al pueblo: “Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate… esfuérzate también, Josué… y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra… y trabajad; porque yo estoy con vosotros” Hageo 2:4. Ese es el corazón del capítulo: esfuérzate, cobra ánimo y trabaja, porque Dios está contigo. Dios no les dice: “Esperen hasta sentirse fuertes”. No les dice: “Esperen hasta que todo se vea glorioso”. No les dice: “Esperen hasta que tengan los recursos perfectos”. Les dice: trabajen, porque mi presencia está con ustedes. La fuerza del creyente no está en el tamaño de lo que ve, sino en la presencia de Aquel que camina con él. El templo podía parecer pequeño, los recursos podían parecer limitados, el ánimo podía estar quebrantado; pero si Dios estaba con ellos, entonces había esperanza. Y luego Dios da una promesa preciosa: “La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera… y daré paz en este lugar” Hageo 2:9. Esta promesa tenía un cumplimiento profundo. El templo reconstruido quizás no tenía el oro ni la magnificencia del templo de Salomón, pero siglos después Cristo mismo caminaría por los atrios del templo. La verdadera gloria no estaría en las piedras, ni en el oro, ni en la arquitectura. La verdadera gloria sería la presencia de Jesús. Eso nos enseña algo poderoso: la gloria de Dios no siempre se mide por lo impresionante que se ve algo por fuera, sino por la presencia de Cristo en medio de ello. Una vida puede parecer sencilla, pero si Cristo está allí, hay gloria. Una iglesia puede no tener grandes recursos, pero si Cristo está allí, hay gloria. Una familia puede estar pasando por luchas, pero si Cristo está siendo buscado, hay esperanza. Un ministerio puede parecer pequeño, pero si se hace en obediencia, Dios puede llenarlo con su presencia. Por eso, la restauración que Dios busca no es solo externa. Dios no quería simplemente levantar paredes; quería levantar un pueblo. No quería solo reconstruir un edificio; quería reconstruir la fe, la obediencia y la comunión con Él. Dios te dice hoy: cobra ánimo. Sigue trabajando. No mires solo lo que falta. No vivas esclavo de lo que perdiste. Mi Espíritu permanece contigo. Yo puedo llenar de gloria lo que hoy parece débil. No dejes de construir. No dejes de orar. No dejes de creer. La obra puede parecer pequeña, pero el Dios que está contigo es grande.