Primero Dios, con Gerardo Farías
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MATEO 21 - EL REY RECHAZADO
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En el capítulo de hoy encontramos a Jesús entrando en Jerusalén como Rey, pero no como los hombres esperaban. No viene montado en caballo de guerra, sino en un pollino; no viene rodeado de ejércitos, sino de humildad; no viene a conquistar tronos terrenales, sino a reclamar el corazón de su pueblo. La multitud lo aclama diciendo: “¡Hosanna al Hijo de David!”, pero los líderes religiosos no se postran. Los sacerdotes, que debían reconocer al Mesías, se incomodan con su presencia. El Rey llega a su casa, pero los administradores de la casa no quieren recibirlo.
El rechazo de los sacerdotes no fue falta de información, sino dureza del corazón. Ellos conocían las Escrituras, servían en el templo, ofrecían sacrificios y enseñaban al pueblo; pero cuando la Verdad encarnada estuvo delante de ellos, la resistieron. Y aquí es dónde debemos tener cuidado: se puede estar cerca de las cosas santas y lejos del Dios santo. Se puede defender la religión y rechazar al Rey. Se puede tener apariencia de autoridad espiritual, pero no tener un corazón rendido al Señor.
Por eso Jesús purifica el templo. No tolera una adoración contaminada por intereses humanos. El templo debía ser casa de oración, pero lo habían convertido en un mercado. La religión sin reverencia, sin arrepentimiento y sin misericordia termina usando el nombre de Dios para proteger el orgullo del hombre. Cristo no vino a adornar un sistema corrupto; vino a juzgarlo, limpiarlo y llamar a su pueblo a volver al verdadero culto: un corazón quebrantado, una fe obediente y una vida que dé frutos para Dios.
El Rey ha venido. La pregunta es si hoy lo rechazaremos como aquellos sacerdotes, o si caeremos delante de Él diciendo: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”.