Primero Dios, con Gerardo Farías
Primero Dios, con Gerardo Farías
JUAN 5 - YO Y EL PADRE SOMOS UNO
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En este capítulo Juan nos presenta a Jesús como el Salvador que no solo sana el cuerpo, sino que transforma completamente la vida. Junto al estanque de Betesda había un hombre enfermo desde hacía treinta y ocho años. Jesús se acercó a él y le preguntó: “¿Quieres ser sano?”. Con una sola orden —“Levántate, toma tu lecho y anda”— el hombre recibió inmediatamente la fuerza que había perdido durante décadas.
Este milagro revela que el poder de Cristo no depende de las posibilidades humanas. El hombre no tenía fuerza, ayuda ni esperanza, pero Jesús tenía autoridad suficiente para restaurarlo. La voz de Cristo sigue teniendo poder para levantar al caído, renovar al desanimado y dar vida donde parecía no haber solución.
Sin embargo, Juan 5 no se limita al milagro. Jesús declara que actúa en perfecta unidad con el Padre: “Todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”. Cristo no es simplemente un profeta o un maestro religioso. Él es el Hijo de Dios, igual al Padre en autoridad, poder y naturaleza divina. Por eso puede dar vida, juzgar y recibir la misma honra que el Padre.
Al mismo tiempo, Jesús se presenta como el Hijo del Hombre. El Dios eterno se acercó a nuestra realidad humana. Conoce nuestro dolor, nuestras limitaciones y nuestras luchas. Como Hijo de Dios, tiene poder para salvarnos; como Hijo del Hombre, puede comprendernos, representarnos y acercarse a nosotros con compasión.
El capítulo de hoy a tomar una decisión. Nos invita a escuchar hoy la voz de Jesús. El mismo Cristo que levantó al paralítico puede levantarnos del pecado, de la desesperanza y de la derrota espiritual. La pregunta continúa vigente: “¿Quieres ser sano?”. ¿Quiere ser perdonado? ¿Quieres tener parte en la resurrección de los justos? Todo eso solo es posible a través de Jesús, el Hijo de Dios. Nuestra respuesta debe ser confiar, obedecer y caminar en la vida nueva que solamente Él nos puede dar. Que el Señor te bendiga.